
Esta es una buena dosis de realidad y vigilo de aprovechar todos sus beneficios; también me he dado cuenta que estoy muy lejos del amor desinteresado, cuando amo a alguien o le doy mi afecto siempre espero algo a cambio, no algo material ¡claro! Pero si una respuesta de mejora emocional, hasta con mis clientes me enfado si no mejoran, porque claro después de haber pasado por mis manos se tiene que notar, je, je, así me he visto de exigente y la verdad no me ha gustado, a mi no debe importarme el uso que hagan las personas de mi entrega, lo que si debe importarme es a quién me entrego y si estoy convencida de lo correcto de mi acto una vez realizado he de vigilarme para no estar pendiente de si la persona lo aprovecha o no, que haga lo que mejor pueda que yo ya estaré libre, porque ya le habré entregado lo que tenia para ella, se me acaba de ocurrir el “Síndrome del Cartero” tengo algo para usted y se lo entrego. A cambio tengo la libertad de asumir cosas nuevas cada día, sin estar pendiente de lo que me deben.

No hay comentarios:
Publicar un comentario